Tu letra, medida sobre la pauta

Dibuja una letra, pasa a la siguiente y ya está.

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Todas las letras

Pulsa cualquiera para dibujarla o retocarla.

Minúsculas

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Números

Acentos

Signos extra

Comas, puntos, interrogaciones, paréntesis. La fuente está completa sin ellos: dibuja solo los que vayas a usar.

No hace falta dibujarlas todas: con las que hagas se monta la fuente. Apoya cada letra en la raya de abajo y deja que las minúsculas lleguen a la de arriba: de ahí salen la línea de base y la altura de x. Lo que lleves dibujado se queda en este navegador aunque cierres la página.

Es el nombre con el que aparecerá en Word, en Canva y en tus fuentes.

Dibuja al menos una letra para poder crearla.

Cómo se hace tu fuente

Dibujas cada carácter sobre una pauta con dos líneas: la de base, donde se apoyan las letras, y la altura de x, hasta donde llegan las minúsculas sin palos. Son setenta: las minúsculas y las mayúsculas con la ñ, los números, las vocales con tilde y la ü. Si quieres, también diecinueve signos: comas, puntos, interrogaciones, paréntesis.

Cuando acabas, tu navegador limpia cada dibujo, lo convierte en curvas y lo coloca en su sitio. Todas las letras se apoyan en la misma línea y las minúsculas miden lo mismo, aunque al dibujarlas te hayan salido un poco más altas o más bajas. El espacio a cada lado de cada letra se calcula a partir del grosor real de tu trazo, que es lo que hace que una frase escrita con tu fuente se lea seguida y no como letras sueltas.

El resultado es un archivo OTF que se instala en Windows, macOS o Linux y funciona en cualquier programa que use las fuentes del sistema. Tu dibujo no sale de tu dispositivo: se guarda en el navegador para que no lo pierdas al recargar, y solo cuando descargas se guarda en tu cuenta el archivo de la fuente.

Consejos para que salga bien, cómo instalarla y qué hacer con ella: cómo convertir tu letra en una fuente.